Archive of October 2007


Thu 25 Oct

El RFID llega a los colegios

Poco a poco y como un virus se va extendiendo el uso de RFID entre las personas. En este caso los conejillos de indias son 10 alumnos del instituto Hungerhill, en Reino Unido. Sus uniformes llevan un bonito chip RFID. Como siempre, al intentar implantar un sistema de control y espionaje basado en RFID se muestra una utilidad que "positiva". En este caso, es evitar la necesidad de pasar lista. Cuando un alumno entra en el colegio, un ordenador lee su chip RFID y registra su entrada.

Pero ya se sabe como va lo del RFID... Por cada utilidad positiva, se crean 200 patentes relacionadas con el control de personas, vigilancia y todo tipo de asaltos a la privacidad. Y esa podría ser la respuesta a la pregunta que hacen en "El mundo".

¿No es fácil burlar este sistema? Basta con cambiarle la ropa a otro alumno o pedirle que lleve la ropa de un compañero "pellero" en la mochila.

Claro que es fácil burlarlo. Su intención final no es controlar la asistencia a clase, es acabar de una vez por todas con la poca privacidad que aún nos queda. El fin último de RFID y de sus promotores es que cualquier objeto (y para ellos las personas son objetos) lleven un chip que diga, a quien quiera saberlo, donde se encuentra en cada instante del día. Y para ello deben meterlo en la sociedad poco a poco, empezando por los más indefensos, los niños.

A continuación, si no lo han hecho ya, será para el control de las personas mayores, los discapacitados, los presos, los violadores, los productos de la compra, los productos electrónicos, los medios de transporte... y finalmente, sin darte cuenta, uno bajo tu propia piel. Todo, siempre, para tu seguridad y comodidad.

Primero vinieron a por los comunistas, Y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron a por los judíos, Y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron a por los católicos, Y yo no hablé porque era protestante. Después vinieron a por mí, Y para entonces, ya no quedaba nadie que hablara por mí.

Habla, ahora que aún estás a tiempo. Di NO al RFID.


Wed 10 Oct

Identificando a más de 20 millones de clientes anónimos

A partir de hoy, las compañías de telefonía móvil tienen 2 años para identificar a los más de 20 millones de clientes anónimos de tarjetas prepago, recopilando sus datos para incluirlos en un registro. Si pasado ese tiempo existen tarjetas cuyos poseedores no hayan sido identificados, se cancelarán y dejarán de ser operativas. Esta medida está dentro de la Ley de Conservación de Datos relativos a las Comunicaciones Electrónicas.

Los datos que deberán recoger son: nombre, dirección, número de teléfono de los interlocutores, hora y duración de las llamadas. El contenido de las llamadas queda fuera, al menos oficialmente. Todos los datos serán accesibles únicamente con autorización judicial previa y como siempre, su uso será combatir el terrorismo, las invasiones alienígenas y al hombre del saco.

Menos privacidad a cambio de seguridad ficticia.

Los implantes RFID pueden producir cáncer en animales

En enero de 2005, cuando la todopoderosa FDA norteamericana aprobó la implantación de microchips en humanos, tanto esa organización como VeriChip, principal fabricante de los mismos, olvidaron mencionar la existencia de estudios científicos que desde mediados de los 90 venían asociando a estos dispositivos la aparición de tumores malignos en entre un 1 y un 10% de animales de laboratorio (ratas y gatos).

[...]

La FDA es supervisada por el HHS (Departamento de Salud y Servicios Humanos), que en la época de la aprobación dirigía Tommy Thompson. Dos semanas después de la decisión, Thompson dejó su puesto en ese organismo y cinco meses después pasó a formar parte del comité de dirección de VeriChip, donde fue recibido con dinero y stock options, llegando a afirmar en una entrevista televisiva que no le importaría ser implantado (algo que, a día de hoy, continúa sin realizar).
Se calcula que unos 2.000 humanos (y obviamente millones de animales domésticos) han sido implantados con microchips RFID, llegando incluso a recomendarse su aplicación a niños, enfermos, empleados e inmigrantes. Existe también quien se lo implantó por puro esnobismo o estupidez. Ahora, su única esperanza radica en que los irrefutables hallazgos realizados en animales de laboratorio (tumores en torno al propio chip, para que no queden dudas sobre la etiología) no pueden sin más extrapolarse a los seres humanos. Sin embargo, importantes oncólogos norteamericanos afirman que tras conocer dichos estudios de ningún modo permitirían que ellos mismos o sus familiares fueran implantados.

Extraido de Kriptopolis