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Tue 21 Oct

Extracto del libro chip espias

Extraido del primer capítulo del libro Chip Espias:

En un mundo futuro inmerso en chips espías de RFID, las tarjetas que lleva en su billetera podrían «delatarle» cuando usted entre en un centro comercial, almacén o supermercado, anunciando su presencia y valor al establecimiento. Dispositivos lectores ocultos en las puertas, ventanas, exhibidores y pisos podrían examinar los chips de RFID colocados en su ropa y otros artículos que lleve para determinar su edad, sexo y preferencias. Puesto que la información de los chips espías viaja a través de la vestimenta, hasta podrían saber el color y tamaño de su ropa interior.
Los comerciantes están emocionados con la idea de poder aumentar el precio de los productos según su historial de compras y el valor que usted representa para el establecimiento. La RFID les permitirá evaluar lo que usted vale mientras selecciona los productos y éste le muestra un precio específico correspondiente a cada cliente. Los clientes de primera podrían pagar tres dólares por un producto básico tal como la mantequilla de maní, mientras que a los «compradores de gangas» o personas con limitaciones económicas se les podría cobrar hasta el doble. La meta sería estimular la lealtad de los compradores que contribuyen a los márgenes de ganancias, a la vez que se desanima a los que no. Después de todo, dicen los almacenes para justificarse, ¿por qué habríamos de tener a clientes no rentables ocupando espacio y respirando el aire del almacén?
Los chips de RFID colocados en libretas de ahorros y tarjetas de cajeros automáticos identificarán y revelarán el perfil de cada cliente que entre al vestíbulo de un banco, enviando los estados de cuentas a los empleados que se reirán disimuladamente del cliente que tiene apenas treinta y siete dólares en el banco, mientras que ofrecerán tratamiento de lujo a los de carteras abultadas.
La RFID también puede usarse para infringir las libertades civiles. La tecnología puede darles a oficiales del gobierno la capacidad de revisar electrónicamente a los ciudadanos sin su conocimiento y establecer puntos de control invisibles en las carreteras y zonas peatonales para supervisar sus movimientos.
El viajar por carretera abierta ya no será la experiencia de «dejarlo todo atrás» que muchos anhelamos. Usted podría ya estar siendo vigilado, cortesía de su transpondedor de peaje habilitado con RFID. Algunas autopistas, como las de la zona de Houston, tienen lectores instalados que sondean la información de la matrícula cada cierto número de millas. Pero eso es juego de niños en comparación con lo que tienen planeado. La Administración Federal de Autopistas se está uniendo a los estados y fabricantes de vehículos para promover los «vehículos inteligentes» que pueden supervisarse y rastrearse por medio de dispositivos de RFID incorporados (al estilo de la película «Minority Report»).
Los chips espías en sus zapatos y en los neumáticos de su automóvil permitirán a extraños rastrearle cuando usted camina y conduce por lugares públicos y privados, delatando sus hábitos y secretos más profundos que ni siquiera su madre tiene derecho a saber. Combine los dispositivos RFID con la tecnología de posicionamiento global (GPS) y literalmente se le podría localizar en cualquier parte del globo en tiempo real, creando un sistema de rastreo que ya tiene a agencias de cumplimiento de la ley, gobiernos, acechadores y mirones haciéndose la boca agua.
Lo mismo con su basura. En el mundo de la RFID, la basura se convertirá en la mejor amiga del fisgón y del criminal. En la actualidad es un trabajo muy sucio revisar entre pañales y sobras de comida para obtener señas reveladoras del valor en mercado de un hogar, sus hábitos y sus compras. En el mundo de la RFID, la revisión de la basura podría ser tan sencilla como conducir por la calle con un lector instalado en el automóvil, en el día que se recoge la basura.
¿Y qué hay de la casa «inteligente»? Los investigadores han desarrollado prototipos de las «casas del futuro» que demostrarían artefactos domésticos con RFID tales como refrigeradores que saben lo que contienen (y que pueden contárselo a los vendedores), botiquines capaces de hablar (con su médico, con el gobierno y con la empresa de seguros médicos), y pisos que rastrean su posición en todo momento. El potencial es desconcertante. Su compañía de seguros podría supervisar a distancia su consumo de comida y fijar sus tarifas de modo correspondiente, los oficiales de salud podrían rastrear los medicamentos por receta que está tomando y los abogados podrían citar los registros de sus actividades en el hogar para usarlos en su contra en la corte.
Añadiendo combustible a este fuego, el Departamento de Defensa también está exigiendo a sus proveedores que utilicen RFID. De hecho, los aduladores del gobierno no dan abasto para apoyar la tecnología. El Departamento de Seguridad Nacional está probando el uso de RFID en visas y la Administración del Seguro Social está usando chips espías para rastrear los archivos de los ciudadanos. Para no quedarse atrás, la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) desea la instalación de RFID en todas las drogas por receta, y los fabricantes de OxyContin y de Viagra ya han empezado a cumplir con ello. La FDA también ha aprobado el uso de implantes subcutáneos de RFID para el manejo de registros médicos; el mismo tipo de implantes que se usa para rastrear a los clientes de bares.

Después de leer esto, aún hay gente que dice:

¡Pero podremos pasar la compra por la caja sin pararnos!